Beyond “he” and “she”

Más allá del “Él” y del “Ella”, en la búsqueda de un mundo No-Binario.

“¿Cómo se naturaliza el poder?

La imposición de la realidad se consigue entre otras técnicas por medio de categorías y clasificaciones, proponiendo un orden y dándole fundamento, hasta hacer que se tome como “natural”  […] es sin duda uno de los aspectos más contundentes del ejercicio del poder y más eficaces en lograr mantener la dependencia y subordinación social.

Francisco Jiménez Bautista, 2012

 

Si partimos del análisis de la violencia como la expresión más contundente del poder (Hanna Arendt, 2005) y analizamos la naturalización de este poder a través de categorías y clasificaciones arbitrarias, podemos entender la violencia intrínseca a esta realidad impuesta. Las violencias se producen y se reproducen a través de dos niveles: el directo (visible) y el indirecto (invisible). El primer nivel es tangible, se ve, se lee en las noticias (a veces): son las muertes, las agresiones más evidentes – verbales, psicológicas y físicas. Se causa un daño directo sobre el sujeto destinatario, sin que existan mediaciones que se interpongan entre el inicio y el destino de este daño.

El segundo nivel, el indirecto, es más sutil, es difícil de señalar. Genera dudas, debate, ¿es realmente una violencia? Este nivel vive en nuestra cotidianidad y se perpetúa a través de las pequeñas acciones, a través del lenguaje, de las generalizaciones, las expectativas sociales, los estereotipos y las categorizaciones arbitrarias. 

El Triángulo de las Violencias de Johan Galtung escenifica las violencias que se establecen y se normalizan a través de la violencia cultural y la violencia estructural.

violencias

O bien, dependiendo de la perspectiva, las violencias culturales y estructurales son normalizadas por las violencias directas. 

Y en la violencia estructural, las acciones se producen a través de mediaciones “institucionales” o “estructurales”, se crean dentro del sistema. Lo complejo de estas violencias, es que existen sistemas que impiden hacer plena conciencia de ellas, impiden que se lean como violencias, como es el caso de la violencia cultural y/o simbólica. Y si la violencia directa es generada desde el propio agresor y la violencia estructural está organizada desde el sistema, la violencia cultural lo hace desde las ideas, las normas, los valores, la cultura, la tradición, como aceptación “natural” de las situaciones provocadas por ella. Es decir, todo aquello que en definitiva, desde la cultura, se legitima o se promueve.

La hipótesis que se plantea es que al hacer visibles los elementos de la violencia normalizada (cultural, simbólica y estructural), podemos identificar el mecanismo social que produce, ejerce, e perpetúa tanto las violencias directas como indirectas.

Más allá del “Él” y del “Ella” busca entonces visibilizar ciertos elementos de las violencias que pasan inadvertidas y dialogar sobre sus diferentes formas; propone analizar las categorías simplificadas y las violencias implicadas en las imposiciones, normas y expectativas sociales excluyentes.

A través de encuentros, seminarios, conversatorios, performances, clases, talleres y charlas cuestionamos los elementos binarios y abrimos una reflexión sobre la necesidad de crear y mantener etiquetas que no representan. Cuestionamos los símbolos que perpetúan estas representaciones limitadas y pensamos en la posibilidad de eliminar la línea tajante entre hombre y mujer entre azul y el rosa, y eliminar también sus representaciones sociales, eliminar la pregunta “qué va a ser” y pensar en una posibilidad neutra, en una respuesta que no implique un futuro diferente para cada color… Proponemos una posibilidad de de partir de una postura sin prejuicios, de una posición neutra.

Se propone una posibilidad de pensar en personas.

 

personas

 

¿Existe un buen modo de categorizar los cuerpos?

Tal vez lo exista. Pero, por ahora se concuerda con Judith Butler cuando dice que las categorías nos dicen más sobre la necesidad de categorizar los cuerpos que sobre los cuerpos mismos.

 

Virginie Martin-Onraët en colaboración con Stéphanie Janaina*

*Beneficiaria del programa Jóvenes creadores del FONCA 2015-2016
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